Darío Manrique: “Si tienes un apellido, todo el mundo va a dudar de ti”

PDaríoManrique nos cita en la Taberna de Tirso
de Molina. Nos cuenta que allí es donde normalmente
hace él sus propias entrevistas,
aunque se tuerce el plan: todas las mesas están preparadas
para comer. Nos dirigimos entonces a otro
bar, más pequeño, tranquilo, que también recomienda
él.
Es un hombre bajito, con cara de sueño permanente
y risa fácil. Disfruta con lo que hace y se nota
a la legua. El aficionado a la música que se dedica a
escribir sobre ella y que tiene como “deberes” escuchar
los nuevos discos que salen almercado.Muchos
soñarían con ello. Al llegar al bar, pide un té. Se fija
inmediatamente en la grabadora usada en esta entrevista:
“qué maravilla, las grabadoras digitales. La
que yo usaba antes era la típica de cassette”, cuenta
entre risas.
Es el hijo de uno de los periodistasmusicalesmás
admirados de España, y lo sabe. No reniega de ello,
lo asume con orgullo e intenta hacerse un hueco en el
campo de su padre. Y, a sus 32 años, parece que lo
está consiguiendo.

Por Carmen Muñoz.

Darío ManriqueDarío Manrique nos cita en la Taberna de Tirso de Molina. Nos cuenta que allí es donde normalmente hace él suspropias entrevistas, aunque se tuerce el plan: todas las mesas están preparadas para comer. Nos dirigimos entonces a otro bar, más pequeño, tranquilo, que también recomienda él.

Es un hombre bajito, con cara de sueño permanente y risa fácil. Disfruta con lo que hace y se nota a la legua. El aficionado a la música que se dedica a escribir sobre ella y que tiene como “deberes” escuchar los nuevos discos que salen al mercado. Muchos soñarían con ello. Al llegar al bar, pide un té. Se fija inmediatamente en la grabadora usada en esta entrevista: “qué maravilla, las grabadoras digitales. La que yo usaba antes era la típica de cassette”, cuenta entre risas.

Es el hijo de uno de los periodistas musicales más admirados de España, y lo sabe. No reniega de ello, lo asume con orgullo e intenta hacerse un hueco en el campo de su padre. Y, a sus 32 años, parece que lo está consiguiendo.

Pregunta: Darío, su padre es Diego Manrique, uno de los periodistas musicales más importantes de este país. ¿Siente alguna vez que está permanentemente a su sombra?

Respuesta: Hombre, yo creo que es un poco inevitable que se relacione mi nombre con el de mi padre… va a pasar toda la vida. Entonces se puede decir que sí. Yo estoy muy orgulloso, ¿eh? Admiro a mi padre, por supuesto, pero sí es cierto que muchísima gente cuando escucha mi nombre, inmediatamente piensa en mi padre. Y muchas veces hay incluso equivocaciones, se dirigen a mí como si fuera él, y cosas así. Pero bueno, al final terminas acostumbrándote. Igual dentro de 15 años…

P. ¿Cree que sin el apellido Manrique habría llegado tan lejos a su edad?

R. Al principio facilita, evidentemente. No es lo mismo presentarte en un sitio sin que te conozcan… si tienes un apellido igual te ayuda de alguna manera. Pero, tanto como te ayuda, el resto de tu carrera es un peso. Todo el mundo va a dudar de ti. Mi experiencia es que mucha gente va a dudar de ti, porque directamente piensan que eres un “enchufao”. Es una reacción humana, a mí me habrá pasado probablemente con otras cosas… veo un futbolista que es el hijo de no sé quién y pienso “ése está ahí porque es hijo de tal”.

P.¿Cuándo era niño, se veía ya como periodista?

R. No, tanto como de niño no…

P.¿Cuándo le vino la vocación?

R. Pues… de adolescente. Con 15 ó 16 años. Me gustaba mucho la música, me gustaban mucho los deportes y dije bueno, pues como ni soy buen músico ni soy buen deportista, ¿qué manera tengo de dedicarme a alguna de estas dos cosas que me gustan tanto? El periodismo me parecía bonito, leía muchas revistas… y bueno, también por haberlo “mamao” desde enano, claro.


P. Usted trabaja para Rolling Stone, EFE EME, Citizien K, El País, On Madrid… ¿de dónde saca el tiempo libre?

R. Hombre, si te lo organizas… Estoy de freelance, es decir, trabajo en casa, entonces no tengo un jefe que me diga lo que tengo que hacer: yo voy aceptando las cosas y me las voy organizando. He trabajado también en redacción y se pierde muchísimo tiempo sin hacer nada, simplemente porque tienes que ir. Ahora si no tengo trabjao, no tengo por qué estar trabajando… y si tengo mucho me quedo más tiempo. Muchas veces me toca trabajar en fin de semana, pero no estoy más agobiado que cuando trabajaba en la redacción de Rolling Stone, por ejemplo. Lo bueno es distribuirte tu tiempo. Al principio pensaba que no iba a poder, decía “soy muy vago, terminaré levantándome a las 12” y no; al final te pones una disciplina y rindes mucho más: tienes menos llamadas de teléfono, menos despistes. Estás sólo con el ordenador y el tiempo lo aprovechas más.

P. Escribes en un blog en la edición digital de El País. ¿Crees, como muchos analistas y periodistas vaticinan, que la prensa escrita va a desaparecer?

R. No, no creo que eso pase. Igual se reduce o empiezan a caer algunos periódicos (como ya está pasando en Estados Unidos), pero no creo que vaya a desaparecer porque a todo el mundo le gusta coger el periódico por la mañana, echarle un vistazo en el bus…

P. Y ya estamos viendo que muchas cosas antiguas como los vinilos o los cassettes vuelven…

R. Claro, yo creo que siempre se hacen esas predicciones apocalípticas: la televisión va a matar a la radio… y al final todo puede convivir, igual un poco más mermado. Cada vez tiene más importancia el periodismo en Internet que en papel, igual tienen que desaparecer algunos periódicos o menguan los lectores, pero yo creo que va a seguir existiendo. La sensación es muy diferente. No es lo mismo tener el periódico que leerlo en Internet.

P. En su blog nos suele hablar del rock internacional… pero, ¿hay esperanza para el rock nacional?

R. Sí, hay cosas buenas, claro que sí. El problema es la industria, que está hecha una patata, hablando mal y claro. La parte buena es que cada vez es más fácil que cualquier grupo se grabe su disco de forma casera o en un estudio… cada vez es más barato, así que cada vez más gente puede sacar un disco. La parte mala es que muchos de esos discos no llegan a ningún lado. Pero bueno, yo creo que sí hay esperanza.

P. En su ultima entrada hay una referencia al aniversario de la 2ª República. ¿Cree que es necesario mezclar política y música como hacía Bob Dylan o mantenerla “pura” como defendía en la mayoría de sus canciones Paul McCartney?

R. No creo que sea necesario estar continuamente mezclando música y política pero de vez en cuando sí. Hay tantísimos ejemplos, no sólo Dylan, así que, ¿por qué no? Tampoco es que yo me distinga precisamente por meter continuamente historias de política, pero de vez en cuando no hace nada malo. LA música, como todas las artes, está en el mundo y tiene relación con todo: con la sociedad, con la política, con la economía… Entonces no me parece mal que se junten las dos cosas.

P.¿A qué personaje le gustaría entrevistar, ya sea vivo o muerto?

R. Hombre, vivo… a John Lennon. O sea, muerto (risas). A John Lennon me encantaría. Y vivo… a David Bowie.

P. Dígame un grupo, un disco y una canción que le apasionen.

R. Es complicado… [silencio] Un grupo que me gusta mucho son Los Planetas. De los grupos españoles de los últimos 10-15 años es mi favorito. Un disco, el Ziggy Stardust de David Bowie. Y una canción… no sé que decir… Mejor de los Brincos. Volvía de Semana Santa y no paraba de escucharla.

P. Tanto su padre como usted recurren frecuentemente a los Beatles en sus artículos. Usted ha mencionado que “no están sobrevalorados, están sobreexplotados”. ¿Hasta qué punto es positivo para la música mitificar a ciertas figuras como Jimi Hendrix o los propios Beatles?

R. No sé si es positivo, pero sí que es inevitable, porque (volvemos a la economía) hay demanda, está claro. Hay demanda de los Beatles, de Jimi Hendrix, de Bob Marley… Muchas veces no es positivo porque se terminan haciendo cosas…. El otro día leía que la familia de Bob Marley quería sacar sábanas de él y café… es un poco absurdo, ¿no? Pero bueno, en el caso de los Beatles creo que hacen bien, las recopilaciones y todo eso… Se nota que lo hacen con mucho sentido empresarial, lo van espaciando…

P. Estamos asistiendo a la crisis de los festivales, aunque estén patrocinados por grandes marcas. ¿Qué le parece que la música se haya convertido en otro soporte más para la publicidad? (Por ejemplo, Heineken para el FIB y Movistar para el Summercase.)

R. No puedo decir que me guste, pero también es inevitable. Si ya no se venden discos tienen que sacar dinero de donde sea. Está pasando ya con todo, pasa con los deportes, con el fútbol… Los patrocinios ya son inevitables. A mí me parece feo, que se llame FIB Heineken y no Festival Internacional de Benicassim queda feo, pero hay que acostumbrarse.

P. Aunque se haya perdido un poco el espíritu Woodstock…

Hombre, está clarísimo (risas). Eso fue obra de cuatro iluminados…

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4 pensamientos en “Darío Manrique: “Si tienes un apellido, todo el mundo va a dudar de ti”

  1. este chico tiene mucho morbo, por lo que escribe y como lo hace
    lo del apellido, pues da un poco igual y es casi una lástima que la entrevista lo mencione pues me da que darío tiene cosas más interesantes que contar

    • Sí, me encanta moderar comentarios un año después!

      Puede que tengas razón en cuanto a lo del apellido, pero tenía curiosidad por saber cómo respondería. De hecho, me llevé una grata sorpresa, ya que es un chico humilde que no esconde sus orígenes y que, a la vez, ha conseguido un estilo propio y bastante diferenciable de su padre.

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